No se sabía cómo iban a festejar a la ciudad por su fundación española, la idea principal que tenían era hacerlo de una forma representativa y era hacer la “Serenata Quiteña”, la noche del 5 de diciembre, vísperas del aniversario de fundación, en la que se motivaba para que en todos los barrios de la ciudad se organizaran serenatas con música tradicional de la ciudad y la gente recorría diversos barrios disfrutando de la música, la alegría y el baile. “Albazos” y “pasacalles” típicamente quiteños fueron desde entonces los himnos de alegría con que la gente salía a las calles a festejar a su ciudad. Entre los más famosos están el “Chulla Quiteño” y “Qué Lindo es mi Quito”. Aquí surgió también el incansable y sonoro grito de “Qué ¡Viva Quito!” con que se llena el aire de la ciudad durante todos esos días.
Con el paso del tiempo, los eventos se fueron extendiendo y ampliando en su alcance y variedad, siendo esta una temporada de conciertos, exposiciones, ferias populares, concursos de comidas típicas, apertura de iglesias, conventos y museos.
autora: Gissela Ponce